Entre Oriente y Occidente
Rumanía, país de extensión media situada en el S-E de Europa Central, fue desde siempre una zona de encuentro entre el oriente y el occidente. Esto marcó su historia, siendo ella deseada por los grandes imperios del este y del oeste, y al mismo tiempo influenció su cultura y evolución, dejando huellas que hasta hoy en día se pueden ver.
Tal asentamiento oriental-occidental es la misma capital del país, Bucarest. Establecida en el S-E del país, en una zona de campo, desde los tiempos más antiguos, la ciudad fue atestada en documentos por la primera vez el 20 de septiembre de 1459, cuando Vlad Tepes, El Empalador, principe de la provincia 'Tara Romaneasca', como se llamaba en esa epoca, la declaró capital. El nombre de Bucarest viene de un pastor legendario, Bucur, que vino aquí en búsqueda de nuevas zonas donde sus ovejas puedan pastar.
Poco a poco la ciudad creció, y llegó a tener un papel muy importante en todos los eventos políticos a lo largo del tiempo y en 1918, cuando las provincias que estaban sobre el territorio actual del país se unieron, Bucarest se convierte en la capital del nuevo país, Rumanía.
Hasta el siglo XVIII el oriente tuvo mucha influencia sobre el aspecto de Bucarest, pero empezando por el siglo XIX aquí se siente más y más la influencia del occidente. Teniendo un rey de origen alemana, Carlos I, y representantes importantes entre los nobles rumanos que estudiaban en Francia, la cultura de Europa Occidental y sobretodo los modelos arquitectónicos de París llegaron rápido a la capital, que pronto recibió el nombre de 'Pequeño París'. Como cualquier ciudad europea, Bucarest llego a sorprender por el contraste entre el esplendor de los edificios del centro y la pobreza de los barrios marginales.
Poco a poco la ciudad creció, y llegó a tener un papel muy importante en todos los eventos políticos a lo largo del tiempo y en 1918, cuando las provincias que estaban sobre el territorio actual del país se unieron, Bucarest se convierte en la capital del nuevo país, Rumanía.
Hasta el siglo XVIII el oriente tuvo mucha influencia sobre el aspecto de Bucarest, pero empezando por el siglo XIX aquí se siente más y más la influencia del occidente. Teniendo un rey de origen alemana, Carlos I, y representantes importantes entre los nobles rumanos que estudiaban en Francia, la cultura de Europa Occidental y sobretodo los modelos arquitectónicos de París llegaron rápido a la capital, que pronto recibió el nombre de 'Pequeño París'. Como cualquier ciudad europea, Bucarest llego a sorprender por el contraste entre el esplendor de los edificios del centro y la pobreza de los barrios marginales.

Edificios y jardines.
Algunos de los edificios que traen la fama de Bucarest son El Ateneo, El Palacio de la Justicia, La Biblioteca Central Universitaria, El Arco de Triunfo, El Círculo Militar, La Universidad y El Ayuntamiento.
El Ateneo Rumano es, talvez, el edificio más representativo para el Bucarest del final de siglo XIX. Fue construido como sede de una importante sociedad cultural del país y a lo largo del tiempo se convertió en un santuario de la cultura y de la música. Construido con las instrucciones de un arquitecto francés, el edificio se distingue por su semejanza a los edificios ánticos, con ocho columnas jónicas y veinte ventanas redondas, adornadas con liras y coronas, y encima de las cuales se pueden leer nombres importantes de la cultura universal, tales como Shakespeare, Homer, Vergilius, Beethoven, Dante etc. La decoración interior es también muy impresionante. En el vesíbulo hay doce columnas dóricas decoradas y cuatro escaleras caracol que llevan al aula de conciertos. Aquí destaca una gran fresca (10 m), en la cual se presentan 25 capítulos de la historia de los rumanos desde la conquista de lo romanos al principio de siglo II hasta el siglo XIX. El jardín del Ateneo estaba también adornada con estatuas de varios representantes de la vida política o de artistas rumanos, pero estos no sobrevivieron al comunismo. El edificio de la Universidad empezo a ser construido en 1856, bajo el nombre de la Academia. Durante las guerras parte de las decoraciones del edificio fueron destruidos, pero se conservan todavía las seis columnas de la parte central que le dan monumentalidad. En el périodo de reconstrucciones fue ampliada llegando a ser un verdadero 'palacio' en frente del cual se abre la Plaza de la Universidad, lugar de encuentro y de recreo para los estudiantes que miran sentados en el borde de la fuente que está en el medio la multitud de palomas que vienen aquí.
Otro monumento emblemático del de Bucarest es El Arco de Triunfo que, en su primera fase, fue realizado entre 1921-1922 para recibir al rey Ferdinand, en su entrada en Bucarest para la coronación. Lo que se ve hoy es una segunda variante del arco, construida en 1935, y las decoraciones representan retratos de los reyes rumanos, esculturas alegóricas y textos que hablan de los héroes que lucharon por la unión de Rumanía.
El "Pequeño París".
La semejanza a París tiene como fundamento no sólo la arquitectura de los edificios sino también la multitud de parques y jardines al interior y al rededor de la ciudad. Las más importantes son el Jardín Cismigiu, el Parque Herastrau y el Parque Carlos I. Todos son muy grandes y son hoy unos lugares alegres donde jovenes y viejos pasean cojidos de las manos, donde los amantes del deporte vienen a competir y donde la naturaleza adornada con obras de arte, como la Fuente del Zodíaco, llama la atención de cada visitante.
Lamentablemente muchos de los edificios de estilo francés y parte de los jardines no sobrevivieron al terremoto de 1977 o al comunismo. Durante el comunismo los espacios verdes alrededor de Bucarest fueron destruidos para construir bloques de pisos altos bajo la influencia del este.
Sin embargo el comunismo también contribuyo algo a los monumentos del 'Pequeño París': el Palacio del Parlamento y la Avenida de la Unión, imitación de la famosa avenida francesa Campos Elíseos.
Nuevos edificios El palacio del Parlamento es hoy en día el segundo edificio más grande del mundo como superficie después del edificio del Pentagón de los EEUU y el tercero como volumen. Construido y decorado con los mejores materiales, el palacio tiene 20 salones, algunos realmente inmensos.
La terraza de uno de los salones más grandes mira a la Avenida de la Unión, que desde aquí se parece a los Campos Elíseos, con fuentes centrales que representan simbólicamente las provincias de Rumanía. La diferencia del original es que esta avenida tiene un kilómetro más de largo y un metro más de ancho.
Las huellas del comunismo empiezan, sin embargo, a desaparecer. Los bloques altos y antiguos empiezan a ser remplazados con villas elegantes y en el centro aparecen edificios nuevos con arquitectura moderna, lo que demuestra que el occidente esta entrando de nuevo en Bucarest, convirtendolo en una verdadera capital europea, lo que en verdad es desde el 1 de enero de 2007.
El encanto de Bucarest no es solamente este aspecto arquitectural y natural introducido hasta ahora. Los amantes de los museos serían realmente encantados de hacer una gira de la ciudad, pero la iniciación en esta gira merece su propio espacio, en un numero próximo. Hasta entonces ¡buen viaje! A los que se animan ya a visitar el 'Pequeño París' y a descubrir su nota autóctona que le da más encanto y más misterio.